viernes, 11 de octubre de 2013

Efectos psicológicos de la actividad física en personas mayores






Algunos trabajos realizados con personas de edad avanzada participantes en programas de actividad física, han constatado también mejorías en el funcionamiento cognitivo y en el bienestar psicológico. Sin embargo, otras investigaciones han señalado que dicha mejoría era escasa e inconsistente sugiriendo que esas diferencias podían ser debidas a que, generalmente, los trabajos realizados valoran con frecuencia exclusivamente los efectos derivados de la práctica de ejercicio físico sobre las funciones cognitivas, el funcionamiento personal efectos inmediatos del ejercicio sobre los estados de ánimo en personas mayores han recibido una escasa atención. La importancia de la evaluación de los cambios en el estado de ánimo que pueden surgir durante la práctica de un ejercicio físico, reside fundamentalmente en su relación con el mantenimiento de una actividad físicacontinuada. En este sentido, se ha puesto de manifiesto que los estados positivos inducidos por el ejercicio favorecen su mantenimiento, mientras que los estados de ánimo negativos asociados a un programa de actividad física insatisfactorio
favorecen su abandono.

También la satisfacción experimentada por practicar algún tipo de ejercicio físico se ha mostrado vinculada con el nivel de participación y con la adherencia a programas de actividad física. Se ha indicado, por ejemplo, que la satisfacción o la diversión asociada a la práctica de un deporte o actividad física es una de las motivaciones primarias que refieren los jóvenes deportistas como criterio de participación.

Por lo tanto, en el diseño y evaluación de los programas de actividad física para personas mayores se debe tener en cuenta no solo la pertinencia de un determinado tipo de ejercicio, y su pauta de aplicación , sino también la valoración subjetiva que, en términos de autoeficacia, bienestar psicológico y autoestima, realizan
los participantes en esos programas. Por ejemplo, una sensación gratificante e inmediata puede contribuir a mejorar la autoeficacia percibida, la sensación de control y el mantenimiento de una pauta de actividad física regular.
Fuente: Redalyc
http://www.redalyc.org/area.oa

miércoles, 9 de octubre de 2013

Psiconeuroinmunología asociada a la calidad de vida en adultos mayores

La psicología para la salud es un área que aplica los principios de esta disciplina en el cuidado,mantenimiento y recuperación de la salud, se enfoca principalmente en el estudio de los componentes del comportamiento que están presentes en los procesos de mantenerse sano o de enfermar, con el propósito de contribuir en la mejora de la organización de los servicios de atención a la población.
 Esta área de la psicología ha propuesto acciones específicas que buscan mantener sanos a los sujetos, así como estudiar los componentes comportamentales de las enfermedades, en la recuperación de la salud y, en su caso, disminuir las afecciones provocadas por estados patológicos, algunas veces considerados irreversibles, por medio de intervenciones preventivas y curativas.




El envejecimiento de la población ha sido abordado como una sucesión de modificaciones morfológicas, fisiológicas y psicológicas, de carácter individual, única e irreversible que vivimos los seres humanos, el cual está asociado al proceso particular de transición demográfica en que vivimos. Se considera una etapa del ciclo vital en la que se producen gradualmente modificaciones funcionales y sociales, que disminuyen la capacidad de respuesta de la persona frente a los cambios del entorno, aunque debemos considerar que existen diferencias de género importantes, debido a otro factor que debemos mantener presente, lo que se considera la feminización de la vejez, pues en la medida que observamos los cambios poblacionales, se incrementa el número de mujeres de cada grupo etario con las consecuencias de que en las etapas finales hay una mayor proporción de mujeres, por ello el análisis debe ser diferenciado entre hombres y mujeres
mayores.

El análisis de este grupo poblacional permite observar: 1) vulnerabilidad con declinación física y psíquica de algunas habilidades físicas y psíquicas, 2) dependencia de una pensión tras la salida del mercado laboral, en el mejor de los casos, ya que gran cantidad de personas no tienen acceso a apoyos económicos, 3) ruptura y/o disfunción familiar, y 4) aislamiento debido a la muerte de contemporáneos, especialmente de parejas y familiares.
La psiconeuroinmunología y los adultos mayores La psiconeuroinmunología (PNI) es el estudio de
la interacción entre los sistemas neurológico, psicológico e inmune en una interrelación, cuando menos bidireccional entre ellos. 

sábado, 5 de octubre de 2013

ENFRENTAMIENTO DE LA MUERTE POR EL ADULTO MAYOR CON ENFERMEDAD TERMINAL

El adulto mayor posee cierto nivel de sabiduría producto de los años y experiencias vividas en diferentes momentos históricos y ambiente social y deseos de mantener su propia independencia mientras le sea posible. Las personas acumulan un caudal de experiencias, condiciones de salud y aptitudes. Por tales razones, el comportamiento y los niveles de funcionamiento son diferentes aún entre personas de la misma edad.
La muerte, a pesar de ser un hecho natural, es un tabú en la sociedad actual. El ser humano nace y su vida
toma forma, pero de repente un día todo se trunca, y ese día aparentemente igual a los demás, por enfermedad, accidente o en algunos casos por voluntad propia, la persona muere. Ésta constituye un acontecimiento especial en la vida; en muchos aspectos la muerte en la vejez presenta una cualidad diferente a la muerte de individuos de otras edades. En la persona mayor es menos trágica, parece más justa que en un joven donde la circunstancia de su muerte es probable que sea traumática, en cambio los ancianos moribundos aceptan el hecho de que la vida es finita y puede parecer algo natural.

Con frecuencia los enfermos moribundos atraviesan diversas fases descritas por Elizabeth Kubler-Ross: negación, agresividad, pacto, depresión y aceptación. El enfermo expresa su deseo de morir en cualquiera de estas fases, pero la experiencia demuestra que muchos de ellos reclaman la muerte en una fase de rebelión o desesperación, después cuando se sienten aliviados y acompañados, le encuentran significado a la última fase de su vida. Las denominadas manifestaciones psicológicas de la muerte, se observan en los distintos niveles de respuesta, aunque lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual están tan interrelacionados y son tan interdependientes uno del otro que no siempre es posible hacer diferenciaciones exactas, pero resulta imprescindible hacer algunas particularizaciones para que los especialistas de geriatría puedan identificar indicadores de alteraciones psicológicas de la muerte en las personas ancianas.

Por lo cual en la investigación realizada podemos decir que se realizó un estudio descriptivo con el objetivo de conocer el comportamiento del enfrentamiento de la muerte por el adulto mayor en el área de salud del Policlínico Comunitario Docente “Rodolfo Ramírez Esquivel” de la Ciudad de Camagüey en el período comprendido desde enero de 2002 a enero de 2003.

La mayoría de las personas encuestadas mostraron mayor preocupación por la muerte interpersonal en un
57.69 %, es decir, la asociada con la partida del compañero, el amigo, amante, protector, familiar, padre o madre, mostraron mayor dolor y miedo a lo desconocido.

En donde en dichas investigaciones podemos decir Los estudios realizados acerca del tipo de afección psicológica según las dimensiones de la muerte coinciden con los resultados de la muestra. Cuando se llega a viejo y la compañera o el compañero nos abandonan para siempre, se inicia el proceso de duelo más doloroso que existe, pues deja una herida emocional inevitable. En este proceso la familia juega un papel muy importante y se convierte en fuente de apoyo, intimidad, compañía y consuelo, para que éste no se sienta solo.
Con respecto a las actitudes de las personas mayores frente a la muerte otros autores plantean que la actitud que cada cual adopta ante la muerte depende de las creencias religiosas, ya que éstas juegan un papel relevante en la influencia positiva, negativa o neutra en todas las personas al pensar en su propia muerte.

El ser humano está sometido a toda suerte de aprendizaje, a lo largo de su existencia, aprender a morir debería ser uno de ellos, ya que supone aprender a vivir intensamente. Quien aprende a morir es el que está vivo, y al hacerlo obtiene un beneficio. La conciencia de la muerte no supone necesariamente tener que asumirla como un factor negativo en todas las situaciones, sino ampliar el horizonte de autonomía de las personas. Hay que aprender, pues, a relacionarse con la muerte y aceptarla de forma vivencial.

Los cuidadores de personas con enfermedades terminales tienen tendencia a evitar que éstos realicen las
actividades habituales por miedo a la aparición de complicaciones.